19-06-2015

Seguridad Comunitaria

Por Jorge Szmoisz. Director del Departamento de Seguridad Institucional.

La seguridad de la Comunidad es un trabajo que involucra a cada uno de los miembros de nuestra Institución.

Desde el Departamento de Seguridad nos encargamos de preservar la integridad física y moral de todos los asistentes a nuestra querida Comunidad. Para poder cumplir con dicha tarea contamos con la colaboración de todos los miembros de la familia Benei Tikva.

Colabora con nosotros un importante y muy comprometido grupo de voluntarios, con los cuales realizamos capacitaciones semanales durante todo el año; tanto desde el punto de vista físico como estratégico. Además, estamos en constante contacto con el conjunto de instituciones comunitarias con las cuales intercambiamos toda la información y material de especial interés.

Por las características de nuestra actividad, no podemos contarles con mucho detalle las particularidades o motivos de cada una de nuestras acciones. Es en este marco, que pedimos vuestra comprensión y paciencia.

Entendemos que nuestra tarea, en ciertos momentos, puede llegar a ser considerada una molestia. Algunas veces, al recibirlos, podemos provocar alguna incomodidad con nuestras preguntas o quizás consideren demasiado invasivo pedirles que nos muestren sus pertenencias. Sin embrago, las necesidades de seguridad así lo exigen y demandan.

Por tales motivos, solicitamos la colaboración de todos y cada uno de ustedes. Los invitamos a cooperar con nuestro Departamento. Respetando nuestro trabajo, estamos respetando también a nuestra Comunidad.

Invitamos a todos aquellos que deseen colaborar, informarse o ante cualquier inquietud, a acercarse al Departamento. Estamos siempre.

Los saludamos con un cordial Shalom.

26-06-2015

Ciclo de pensadores judíos: Barón Hirsch

Recopilado y adaptado por el Dr. Daniel Kociak

Hubo una época en que personas sensibles supieron dar respuestas concretas a las necesidades de los miembros de la propia comunidad que padecían de situaciones extremas. El Barón Hirsch es un ejemplo de solidaridad sin otro interés que el de ayudar al otro.

Maurice de Hirsch nació en Munich (Alemania) en 1831. Era hijo de Joseph Von Hirsch, banquero de la corte real y de Carolina Wertheimer, descendiente de una familia ortodoxa judía acaudalada. Obtuvo el título de Barón por rama paterna, por la participación de su abuelo Jacobo en la lucha contra Napoleón. Fue un hábil comerciante muy relacionado con la alta sociedad europea. Ganó la concesión por parte del gobierno turco para construir el tren que uniría Viena con Constantinopla (parte del famoso expreso del oriente). Esto le permitió ser testigo de las pésimas condiciones de vida que sufrían los judíos en el territorio dominado por el imperio turco otomano. En 1880 crearon la Fundación Constantinopla –como filial de la Association Israelite Universelle– donándole un monto inicial de un millón de francos (unos doscientos mil dólares de la época) destinados a mejorar la situación de los judíos pobres en la región. Maurice y Clara veían la construcción de centros de estudios formativos como la fortaleza básica en la que debían apoyarse las masas perseguidas para su progreso. Cuando falleció su hijo dijo: “He perdido a mi hijo pero no a mi heredero, pues este será mi pueblo”.

19-06-2015

Perlitas de judaísmo: La Fe

Por Rab. Marcos Perelmutter

Comparto otra interesante reflexión de Heschel:

“No existe fe a primera vista. La fe que cobra vida como una mariposa es efímera. Aquel que es rápido para creer es rápido para olvidar. La fe no nace de la nada, inadvertidamente, sin preparación, como una mariposa inmerecida. La fe viene precedida por el pavor, por actos de asombro ante las cosas que entrevemos pero que no alcanzamos a comprender.”
Extraído de “Democracia y otros ensayos”

La Fe es un fenómeno muy interesante que cautivó a Heschel. Él cuestiona la idea de que existe cosa tal como “iluminarse de golpe” ya que lo que rápido viene así se va. La fe se construye a partir de una particular percepción de los fenómenos del mundo, en donde el creyente, interpreta dichos hechos, como actos divinos. Estos actos generan pavor al testigo de ellos, por lo cual, se asombra y cree que hay “algo / alguien” detrás de ello. La fe aparentemente nace en almas que son sensibles al asombro de la vida cotidiana, a los milagros que ocurren en torno a hechos comunes de la vida, pero que cuando los observa con detenimiento y mira con atención, se puede evidenciar que algo más debe haber allí. Si no, ¿cómo se entiende el milagro del nacimiento de un ser humano? ¿El paso de las estaciones del año? ¿La existencia del pueblo y el Estado de Israel? ¿Cómo se puede explicar que los judíos sigamos existiendo y el pueblo romano no? Si todo en el mundo tiende al desorden más que al orden (fenómeno de entropía), ¿cómo ha sido posible la existencia de la vida en el planeta tierra?

Son tantos los fenómenos que nos causan pavor y asombro que no podemos citarlos, por eso nos dan una gran cantidad de motivos para tener Fe. Aquel que no se ilumina de golpe, sino que ve un patrón constante en el mundo que Dios creó, y nunca termina de asombrarse, posee una fe muy fuerte que ni el más fuerte de los vientos puede derribar.

Espero que estas palabras te ayuden a reforzar tu emuná (Fe) y que puedas ver como yo, los milagros cotidianos de la vida.

Shabat Shalom

Benei Tikva · Sinagoga Leo Baeck · secretaria@beneitikva.org.ar

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