Juventud | 23-10-2015

Día del Madrij

Por Melanie Kociak

Esta semana leemos la parashá Lej lejá, donde D´s le dice a Abraham “Vete de tu tierra, de tu lugar de nacimiento y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré”. Abraham confió ciegamente en D´s y partió hacia donde le indicaba. Es en esta parashá en la que por primera vez ocurre el pacto entre el hombre y D´s. Esto se plasma perfectamente en la labor del madrij: la confianza eterna de los padres al dejar a sus hijos en sus manos, el compromiso que toman los madrijim de educar y cuidarlos, el hecho de confiar en que ellos son los educadores y el futuro el día de mañana. Es por eso que en Benei es tradición ce- lebrar y festejar el día del madrij en la semana de la lectura de esta parashá.

Ser madrij es un camino lleno de sorpresas e incertidumbres pero siempre teniendo un as bajo la manga. Nosotros como coordinadores estamos orgullosos del grupo de madrijim que tenemos, llenos de fuerza, energía, optimismo, ganas de enseñar y por sobre todas las cosas, mucho amor para dar. Un madrij es mucho más que un educador no formal y un líder natural, y como dice nuestra hermosa canción: “no cabe definición para tan grata labor”

Probablemente muchos no entiendan por qué elegimos el camino de la hadrajá, por qué nos quedamos horas sin dormir planificando la peulá perfecta para majané, o por qué lloramos de emoción cuando a nuestros janijim les llegó el mensaje que les queríamos dar; seguramente nuestras peleas con nuestros amigos y familiares sea por el exceso de tiempo que le dedicamos a Benei y lo más probable es que más de una vez nos preguntemos si esto vale la pena. La respuesta es simple: sí lo vale. Siendo madrijim tenemos en nuestras manos la oportunidad de dejar en la vida de los janijim nuestro mensaje, de enseñarles a soñar, a recordar, a respetar, de que sepan nuestra historia y sean ellos los que en el futuro elijan el mismo camino.
Por eso, madrijim, les decimos que sí, que vale la pena. Que confíen ciegamente en sus poderes que les permiten transformarse sábado a sábado en científico, payaso, rockero, bailarín, príncipes y princesas, pero siempre manteniendo su esencia. Que se animen a soñar alto y que con esto les transmitan los valores a nuestros janijim. Que cuando alguien les pregunte si tanto sa- crificio vale la pena, que ustedes con una sonrisa en la cara puedan contestar: SÍ.
Acuérdense que no son uno más y que hoy son la estrella principal.

Benei Tikva · Sinagoga Leo Baeck · secretaria@beneitikva.org.ar

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